Compendio sobre creatividad

Según leo en mi enciclopedia el vocablo “creación” es una palabra del femenino que comprende dos acciones, la propia de crear y el efecto de la creación. Incluye además connotaciones filosóficas o religiosas;

Dícese de la acción transcendental y el acontecimiento primigenio identificados con el inicio de la existencia del Universo y como principio real del Tiempo y de la Historia. La Creación, como tal, se opone a toda concepción de una materia o de cualquier realidad original, o de elementos primigenios existentes desde siempre por ellos mismos”.

En conclusión, utilizar cualquiera de los tres colores básicos, o de las siete notas musicales, o de los números del cero al nueve, un simple abecedario, o servirse de las leyes de la física o de la química, en fin, si se utiliza algo que es previo a nosotros mismos y a nuestra acción, según la enciclopedia no se está creando nada.

Si partimos de elementos que ya existen, lo que únicamente haremos es combinarlos de otra forma, o emplearlos de otro modo, o mezclarlos con elementos desemejantes, escenarios que previamente habíamos imaginado.

Posteriormente, si el resultado obtenido es positivo, diremos que hemos encontrado una combinación, o una utilización, o una sinergia entre desemejantes que resulta útil. Pero en ningún caso deberíamos decir que hemos creado nada. Sólo hemos hecho una combinación insólita y hemos obtenido un resultado esperado o inesperado, pero útil, nuevo, idóneo, inexistente hasta ese momento.

Si no se crea nada no hay creación por consiguiente es inmodesto arrogarse el título de creativo y equívoco hablar de creatividad.

Una vez aclarado que ser creador u otras voces derivadas, no son más que vocablos que utilizamos para sublimar el simple hecho de combinar,  tener combinabilidad, o dedicarse a la combinación, una vez comentado este detalle sustancial podré seguir empleado en el texto las palabras creativo, creatividad y creación como verbo, como adjetivo, incluso como sujeto, pero sabiendo exactamente qué es lo que digo cuando las escribo y que es lo que tú lector entiendes cuando las lees.

Lo que se entiende por creatividad para mí es algo que curiosamente tiene un cierto parecido con lo que sucede con el airbag que llevan los automóviles. Muchos vehículos llegan finalmente al chatarrero sin haberlo visto ni utilizado nunca y sin saber si realmente llevaban instalado un airbag.

La mayoría de las personas también pasan por esta vida sin descubrir que de origen todos ellos venían provistos con el poder de la creatividad. No es un don exclusivo. La llevan incorporada todos pero no todos la tienen reflexivamente activada.

Cuando alguien dice que no es creativo para mí es como si dijera que no sabe nadar. La creatividad pertenece a nuestro sistema individual de adaptación y supervivencia. Se activa con el uso.

Por favor, visualiza mentalmente la persona de este planeta que para ti aparente ser la menos creativa del mundo. Puede ser alguien con quien coincidas cotidianamente. Nadie se va a enterar. ¿La tienes? Pues bien, si nuestro mundo fuese destruido y sólo quedaran vivos esa persona con su pareja y pasado algún tiempo tuvieran hijos, nietos, biznietos, tataranietos,… ¿crees que tarde o temprano alguno de sus descendientes no volvería a dominar el fuego e inventar otra vez la rueda? Yo estoy convencido de que si. Genéticamente tenemos una información que mil veces se despoblase el planeta y mil veces se volviera a repoblar de seres humanos, creo que tarde o temprano se volvería a repetir el proceso que conocemos por evolución.

Uno de los frenos que mayoritariamente desanima a las personas a desarrollar su Yo creativo es el pánico a hacer el ridículo. Ese sí que les representa un problema insalvable para la mayoría de ellos. Y si no están dispuestos a errar no llegarán nunca a desarrollar plenamente su capacidad creativa.

Dicen los expertos que los adultos dejamos de ser creativos antes de los ocho años. A esa corta edad ya hemos entendido que en la Educación el error se paga. Y el resultado directo de evitar el error es la contracción de la innata creatividad en la vida de los pequeños.

En la etapa adulta ya no queda apenas nada de aquella facilidad infantil de soñar despiertos. Podría resultar algo inconveniente en el mundo laboral. Podrías parecer un soñador.

Hemos de comprender que sólo el error descubre lo que realmente funciona. Tener éxito a la primera es la excepción que confirma una regla largamente experimentada.

Si los continuos fiascos y accidentes mortales hubieran amedrentado a los pioneros de la aviación nunca el ser humano hubiera disfrutado de ese veloz transporte. Estigmatizar el error es entorpecer la creatividad, el reto personal y el avance colectivo.

Resulta que en el oficio de creador cada dos o tres errores o ridículos, se consigue un celebradísimo acierto. Es como patinar, ir en bici o nadar, si no estás dispuesto a tragar agua o a darte culetazos y pelarte las rodillas, nunca conseguirás obtener la experiencia individual necesaria para llegar a disfrutar plenamente de esas actividades lúdicas libremente, sin temor. Actuar sin pensar requiere haber asimilado primero el método. Ha de pasar a formar parte de tus actos reflejos. Son páginas que has de escribir en tu interior y son privadas e intransferibles. Es algo que no se puede comprar en las librerías.

Después, una vez conseguido superar el proceso de aprendizaje, en referencia al ejemplo anterior, puedes quedarte en únicamente nadar para refrescarte, o ir en bici para pasear, o patinar relajadamente por la ciudad, o puede suceder que te sientas con la fuerza y la aptitud necesarias para entrenar duro e ir a las olimpiadas o a los campeonatos mundiales y hacer historia.

Diría que los individuos que han llegado a desarrollar a niveles notables la habilidad creativa en no importa que disciplina, la mayoría la descubrieron inicialmente por accidente. Una situación imprevista e inevitable les forzó a hacer uso de toda una capacidad real que ellos desconocían. Y, como si fuera el airbag, se les ha abrió ese Yo educacionalmente cerrado.

Una vez parado el golpe inicial y descubierto ese poder antes inadvertido, ellos siguieron experimentando y desarrollando más y más la capacidad auto descubierta accidentalmente, no por voluntad propia.

Saludo a los que ya tienen reflexivamente activada su creatividad y a los que aún no lo han hecho les aconsejo que no esperen a que la vida les dé un golpe para acabar descubriendo que llevan el airbag incorporado.

Hay veces que aprender previamente requiere desaprender. 

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