Case history del primer Metaverso
Hace unos dos millones de años – En el planeta ya coexistían los futuros usuarios del primer Metaverso. Se interrelacionaban en absoluto silencio, su comunicación era consecuente. Tenían suficiente con la mueca facial y el lenguaje corporal para hacerse entender.
La opción sonora no resultaba útil por atraer al depredador y ahuyentar las presas. Gruñidos, aullidos o cualquier otra expresión disonante se restringían únicamente a situaciones críticas, excepcionales, como la defensa del territorio, dar señal de alerta, o pugnar por el privilegio a reproducirse.
Es lógico deducir por ello que el silencio era ventajoso para los futuros usuarios y que cada cual transitaba su jornada básicamente en silenciosa e íntima tertulia con su Yo interior. Este debió ser el contexto cotidiano en el que debieron discurrir horas y horas de sigilo.
Hipotéticamente podríamos concluir que en el origen la Naturaleza dispuso que el discernimiento transcurriera en el mundo interior del sujeto y que los contextos externos, el mundo exterior, para él no fuese más que escenografía transitoria, perecedera.
Hace unos doscientos mil años - Nunca se sabrá a ciencia cierta cuál fue el motivo real, hay quien apunta a la influencia de antiguos astronautas, pero una de las especies de gran homínido inició una evolución sin retorno al proponerse en el futuro adoptar la opción sonora y relegar la mueca facial y el lenguaje corporal a simple apoyo de la comunicación oral.
La decisión fue tan firme que la pretensión creó el órgano y tras miles de años e incontables generaciones, la especie fue capaz de auto inducirse cambios evolutivos precisos y las evoluciones alcanzadas fueron heredadas por sus sucesivos descendientes.
Abordaron un proceso de encefalización y de bipedestación. Modificaciones concretas cambiaron el comportamiento funcional de su aparato respiratorio. La relación entre el cráneo y la columna vertebral se alteró mejorando la fonación de la estructura laríngea y desarrollaron una orofaringe blanda y alargada con parte de la lengua integrada.
Hace unos cincuenta mil años - Ya debidamente adaptado el aparato fonador para la nueva función, los propios miembros de la especie completaron colectivamente los pasos que se consideran indispensables para activar con éxito cualquier Metaverso.
Inventando y asignando a cada cosa una voz específica para nombrarla e iniciando un rudimentario primer vocabulario. Gracias a esa mínima nomenclatura acordada los primeros usuarios ya pudieron empezar a experimentar la interacción verbal con el resto e influir oralmente sobre cosas, hábitos y sobre otros miembros.
Exaltando la imagen de modernidad que confería la utilización de la opción sonora por encima de la rupestre comunicación facial y gestual. O dicho de otro modo, favorecieron priorizar la recién estrenada comunicación verbal en detrimento del sigilo necesario para atender debidamente al monologo interior que habían traído activado de origen.
Pusieron orden definiendo, implantando y divulgando normas de obligado cumplimiento que lo delimitó todo bastamente, uniformando con ellas física y mentalmente a todos los usuarios que fueron integrándose a aquel recién estrenado modelo de convivencia verbal. Los que no se adaptaron fueron penalizados.
En señal de respeto hacia todos los precursores se resolvió que las normas verbales originales del Metaverso se continuarían transfiriendo verbalmente por los siglos de los siglos tal y como se concibieron, sin cambios, convirtiéndose tras varias generaciones de usuarios en el sacrosanto relato identitario de la especie.
Había tardado cientos de miles de años en lograrlo pero finalmente la especie de gran homínido logró su largamente anhelado propósito. El primer Metaverso verbal de la Historia estaba técnicamente evolucionado, colectivamente testado y listo para expandirse planetariamente. Su propuesta, una realidad verbal superpuesta a la original.
El hipotético nuevo mundo al que se accedía materialmente era el mismo pero inmaterialmente no. El sentido de la Vida y la motivación existencial cambiaban, eran otros. El acceso no fue realmente por decisión propia, estuvo claramente influenciado por la masiva adhesión del entorno.
Como el sonido de la voz no deja huella arqueológica, se las lleva el viento, resulta difícil especificar con precisión cuanto tiempo, pero como ya he dicho anteriormente los expertos calculan que el primer Metaverso verbal lleva unos cincuenta mil años activado.
Hace unos siete mil años – La primera muestra arqueológica que permite valorar el nivel de riqueza verbal del que disponían los antiguos usuarios del Metaverso verbal es de sólo unos miles de años pero es el documento escrito más antiguo que se conoce. Se trata de una tablilla de arcilla que mediante signos caligráficos tiene atrapas voces antiguas listas para poder ser re-verbalizadas por quien las sepa leer.
Para el Metaverso verbal la representación de las voces a través de signos caligráficos significó un gran paso. Leyendo los signos escritos la voz se reproduce en la mente del lector sin que el orador esté presente, o incluso el lector la puede reproducir en voz alta para un auditorio.
Hace más de dos mil quinientos años – Técnicas como la oratoria y el teatro ennoblecen el empleo de la voz, ejemplarizaron ante los usuarios el óptimo nivel de la comunicación verbal. También se empieza a tomar conciencia del efecto catarsis que produce la expresión oral en los oyentes.
Hace seiscientos años - La innovación práctica que significó para el Metaverso verbal la escritura manuscrita se vio incrementada con la aportación de la letra impresa. Con este nuevo invento se multiplicó la difusión y afloraron bibliotecas repletas de colosales recopilaciones de voces mudas tipográficamente atrapadas en infinitas hojas de papel debidamente encuadernado.
Con el paso de los siglos las sucesivas generaciones de usuarios fueron abandonando poco a poco el hábito primigenio de mantener largas tertulias silenciosas con el Yo interior. En aquel moderno paradigma generado por la preponderancia del Metaverso verbal la fuerza inmersiva del mundo exterior cada vez se fue convirtiendo en un factor más y más hipnotizante.
De entrada la difusión de la voz en letra impresa o manuscrita se encontró con un lógico inconveniente, sólo una pequeñísima minoría sabía leer. Por lo que para la gran mayoría de usuarios la voz en vivo y en directo continuó siendo el modo esencial de interactuar en el Metaverso verbal durante largo tiempo.
En los tres últimos siglos - El Metaverso verbal se verá exponencialmente reforzado. La Ciencia y los adelantos tecnológicos, especialmente los vinculados a la difusión masiva, contribuirán a consolidar la voz como el vehículo de interacción preferido de los usuarios.
Hace algo más de doscientos años - El Metaverso verbal aumenta enormemente su influencia gracias a la Radio que les permite a los usuarios escuchar la voz del orador a kilómetros de distancia pero sobre todo, porque les evita la necesidad de saber leer.
Hace menos de doscientos años - La interacción entre los usuarios del Metaverso verbal también deja de requerir estar presentes los dialogantes. Se normaliza el uso del teléfono fijo, el que transmite la voz a través de hilo eléctrico.
Hace poco más de cien años - A la ya significativa oferta de interacción oral para usuarios - presencial, manuscrita, impresa, radiada y telefónica – el Metaverso verbal incorpora el complemento de la imagen. El cine inicialmente fue mudo pero no tardó en reproducir la voz y la música. La revolución del audio con imágenes propició la rápida transformación del estilo de vida de los usuarios.
Hace exactamente cien años - El aparato de televisión en blanco y negro facilita que el fenómeno cine se masifique. La televisión en color surge veinte años después. Para el Metaverso verbal este aparato hipnotizador se convertirá en la ventana con mayor capacidad de influencia sobre los usuarios. Al cine van ocasionalmente pero la televisión la ven a diario.
Hace menos de cien años - Se presenta el primer ordenador de la Historia. En poco tiempo se convierte en el artefacto tecnológico que da un vuelco decisivo en la intercomunicación entre los usuarios del Metaverso verbal. La incipiente red de terminales conectados planetariamente será la primera piedra de lo que en poco tiempo se conocerá como la Red.
Hace menos de cincuenta años - El teléfono se hace inalámbrico, amplía prestaciones y pasa a llamarse; el móvil. Este nuevo concepto de teléfono además de facilitar el contacto verbal, como el alambrico, permite a los interlocutores verse las caras, hacer videos, fotos, enviar mensajes de texto, pedir comida, comprar, vender, utilizar archivos multimedia, interactuar en la Red,...
La masificación de esta evolución tecnológica y el hipnotismo que generan su infinidad de contenidos inducen a que el silencio vuelva a ser algo connatural para los usuarios. Reuniones familiares, de amigos, en el transporte público, las salas de espera, en solitario, entre la multitud, esperando el ascensor,…
Es habitual encontrar usuarios físicamente presentes pero personalmente ausentes. Reuniones sin mediar palabra en las que cada cual interactúa con una pantalla. Aparentan introversión pero no es con el Yo interior con quien interactúan. Instagram, Facebook, Tik Tok, Telegram, Twiter, chismorreos, fake news, video juegos, Whatsapp’s,… ellas son algunas de las razones por las que están ausentes.
Según establece la Ciencia hace aproximadamente unos cincuenta milenios que los usuarios nacen y crecen dentro de la inmersiva burbuja del Metaverso verbal y las madres tradicionalmente han sido las principales introductoras naturales.
La influencia existencial promovida por el Metaverso verbal ha llegado hasta el punto que aun estando profundamente dormidos los usuarios siguen conectados mentalmente a la supuesta realidad y al despertar recuerdan exactamente la situación en la que lo habían dejado y la retoman mentalmente en el mismo punto.
El histórico de cincuenta mil años de Metaverso verbal como es lógico presenta un registro de acciones inmersivas espectaculares. Se han creado dioses, han aparecido y desaparecido imperios, soportado pandemias, se ha masculinizado el cosmos, socializado lo biológico, biológizado lo social, se ha industrializado el planeta, extinguido especies, se ha alterado el clima, contaminado los ríos y plastificado los océanos,… e intermitentemente se organizan guerras con un altísimo poder inmersivo.
Próximos pasos - Ante estas consecuencias parecía razonable que el Metaverso verbal se plantease actuar sobre el origen del problema y no sólo sobre las innumerables consecuencias que este genera. El origen fundamental se encuentra en la insalvable dificultad para actualizar las normas verbales originarias, aquellas que por los siglos de los siglos se han continuado transfiriendo verbalmente tal y como se concibieron, el sacrosanto e inamovible relato identitario de la especie no se toca.
Por ello en vez de afrontar una irreverente actualización, se propone la huida hacia adelante como estrategia a seguir. Jubilar el avatar biológico con el que durante milenios generaciones de usuarios han interactuado en el Metaverso verbal y procurarse un flamante avatar virtual que represente al usuario en el futuro Metaverso virtual que de forma hiperrealista reproducirá en 3D el mundo del Metaverso verbal que cabe recordar que a su vez es una realidad verbal superpuesta a la cruda realidad.
Para implantar dicha estrategia se está divulgando una intensa promoción en todos los medios de difusión masiva del Metaverso verbal exaltando la imagen de modernidad que confiere tener un avatar virtual con el que vivir experiencias inmersivas, en contraposición al amortizado mundo del rupestre avatar biológico.
En un corto espacio de tiempo los usuarios dispondrán del ansiado nuevo Metaverso virtual al que únicamente se podrá acceder a través del Metaverso verbal lo que le convertirá en el poderoso Omniverso verbal.
En cincuenta mil años el histórico del Metaverso verbal ha sufrido una única amenaza y ha sido a su credibilidad. No se ha superado y se ha cronificado. Todo empezó cuando en algún momento de la Historia se produjo el inevitable encuentro con usuarios ajenos al propio grupo y la exclusividad de ser el único Metaverso Verbal quedó contradicha.
Los usuarios foráneos contactados tenían su propia jerga y el paradigma sugestionado por su respectivo Metaverso verbal era radicalmente distinto. Este choque entre aparentes verdades con el tiempo se ha cronificado en una disputa permanente por demostrar cuál de los metaversos es el único y verdadero. La pugna se mantiene especialmente activada desde hace algo más de tres mil años y se ha convertido en otra de las coartadas perfectas para organizar guerras con un alto poder inmersivo.
Un último dato a destacar, se constata que tras decenas de milenios no se ha logrado desactivar totalmente la memoria genética que de origen traen pre instalada los usuarios. Según un estudio reciente publicado por la revista científica PeerJ, los bebes humanos siguen comunicándose de manera similar a los bonobos. Lo que viene a confirmar que de origen los nuevos usuarios siguen naciendo equipados con el silencioso modo de hacerse entender entre ellos que les provee la Naturaleza.
Es razonable imaginar que sobre el último mes antes de nacer, todavía en el vientre materno y sin estar influenciados aun por Metaverso verbal alguno, los futuros usuarios ya conversen permanente con su Yo interior y también es razonable imaginar que la conversación sea sin utilizar palabras ya que la futura o él futuro recién nacido no conoce ninguna de las jergas verbales inventadas. Con los años e inmerso totalmente en la experiencia de algún Metaverso verbal, no serán capaces de dialogar con su Yo interior sin utilizar palabras de la jerga propia del metaverso verbal al que pertenezcan.
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