Lo del género es el disparate.
La Tierra no era plana. El Sol no orbitaba alrededor de ella. Disparates grandes. Disparates pequeños. Errores en definitiva que generan sin razón hasta ser rebatidos o rectificados. La corrección irrefutable de disparates atávicos nos va permitiendo avanzar en la comprensión del Universo real que nos acoge y, en consecuencia, nos obliga a ir replanteándonos lo que somos y lo que es razonable esperar por ello. No siempre los disparates provienen del desconocimiento de nuestros ancestros. De aquellos tiempos en los que sólo era evidente lo que era visible. Existen también disparates modernos. Barbaridades que nunca antes se habían suscitado y la mentalidad humana desacertadamente concibió y normalizó. Según escribe Robert Briffault en su libro The Mothers, "En el primigenio relato el derecho natural fue el materno. La enraizada promiscuidad imposibilitaba la comprensión de la paternidad”. Dicho de otra forma, al principio, cuando sólo era evidente lo que era visib...