Síndrome de Diógenes / variedad Forbes

 Afecta, sobre todo, a personas mayores de 50 años, pero normalmente suele ser una anomalía de la conducta que aparece como consecuencia de otras patologías previas, como el trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo, o por otras conductas que pueden agravarse como el coleccionismo numismático, el abuso de juguetear al Monopoli, u otras causas parecidas.

La variante Forbes del Síndrome de Diógenes es muy exclusiva. Las poquísimas personas del planeta que durante su vida llegan a padecer este ancestral trastorno se caracterizan por aislarse socialmente en busca de la máxima seguridad recluyéndose en sus lujosas mansiones o en clubs privados que tengan muy reservado el derecho de admisión.

Además, el hecho de que se encuentren en situación de riqueza extrema, situación muy frecuente en este tipo de pacientes, les lleva a ahorrar el máximo posible llegando a amasar grandes fortunas sin tener demasiada consciencia de lo que poseen realmente. Además de billetes, acciones y títulos de propiedad, acumulan grandes cantidades de obras de arte y otras riquezas en sus blindadas mansiones lo que irremediablemente les aboca a vivir permanentemente situaciones de extrema seguridad.

Esta variante Forbes está latente en todas las personas pero únicamente se llega a desarrollar en una selecta minoría de toda una multitud predispuesta a contagiarse. Lo más habitual es que la mayoría de los afectados más graves padezcan este síndrome por causas genéticas hereditarias.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la ofuscación por la higiene personal y el vestuario refinado,  la exquisitez en la alimentación, el desmedido cuidado de la propia salud, el comportamiento anti social, la falta de empatía por el resto de seres humanos y algunas actitudes obsesivas como la acumulación inmobiliaria y de objetos exclusivos.

No miran casi nunca los medios de información general para no ver ni oír, evitando así contextos inculpadores. Únicamente ojean los medios exclusivos, aquellos que solamente hablan de ellos mismos o de los que son y viven como ellos.

Por ser normalmente personas de riesgo con capacidades de autosuficiencia limitadas, ante tanta acumulación de riqueza precisan de un vasto equipo de profesionales que les auxilien en sus rutinas diarias. Para desplazarse discretamente precisan coches de alta gama, yate y jet privado, completamente adaptados a sus específicas necesidades clínicas.

Investigaciones realizadas sobre la variante Forbes del Síndrome de Diógenes han revelado que esta anomalía de la conducta puede deberse a la sinergia de tres de estos cuatro factores psicológicos; la necesidad de encubrir un complejo de inferioridad individual mediante la exhibición pública del éxito económico, la ausencia de sensibilidad humana y nula comprensión de las consecuencias que ocasiona su anomalía de la conducta, la falta de sentido de responsabilidad ante nada ni ante nadie, o el crónico desequilibrio emocional que se manifiesta mediante el vicio de la codicia.

Sean cuales sean las razones de la anomalía, económicamente es razonable pensar que no puede ser muy sostenible. Según Oxfam veintiséis de esos enfermos de la variante Forbes del Síndrome de Diógenes han acumulado la misma riqueza que tres mil ochocientos millones de ciudadanos de todo el mundo. Y cada día siguen acumulando más y más.

Es necesario que alguien encuentre urgentemente una terapia definitiva que salve a estos enfermos crónicos y de paso salvará el planeta, su ecosistema y miles de millones de vidas. De no encontrar una solución y de seguir ellos acumulando como hasta ahora, a largo plazo, mis nietos verán como finalmente unas decenas de enfermos de la variante Forbes del Síndrome de Diógenes acabarán por acumularlo todo y el resto de la Humanidad por no tener no tendrá ni futuro.

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