El saludable bullicio de un gallinero

 Hace un tiempo que a algunos políticos se les oye denunciar en los medios de comunicación que hay quien “está rompiendo la convivencia”. Lo afirman como si la convivencia de natural fuera algo compacto, uniforme, primigenio.

Las criaturas vienen al mundo con la convivencia activada y algún malvado se lo pretende hacer olvidar.

Los que hemos participado en la crianza de cuatro hijas y ocho nietos, por experiencia sabemos que eso no es así. Nacemos con el Yo súper activado y el Tú, el Vosotros y el Ellos, para que los consideremos se nos ha de educar en ello. A convivir aprendemos desde la guardería. Es algo que no nos viene de origen. Sin la educación necesaria todos seguiríamos con el Yo primigenio activado sacando pecho y la convivencia sería imposible.

Alguien hace mucho tiempo, no recuerdo quien ni donde, me reveló un antiguo dicho ruso que me parece muy gráfico y dice así, “cuando dos personas están de acuerdo una de las dos está equivocada”. En ese mismo sentido, quién no ha escuchado alguna vez la incuestionable afirmación “cada persona es un mundo” y al escucharla le ha resultado razonable la afirmación ya que todas las personas llegan a este mundo de la misma forma pero cada una de ellas vivirá en un mundo distinto.

Ortega y Gasset expuso “Yo soy yo y mi circunstancia” y si nos sincerásemos seguro que seríamos mayoría los que nos sumaríamos a esa misma declaración de principios.

Es en reconocimiento de esa incuestionable realidad por lo que algunos grupos humanos tienden a utilizar la democracia como la forma ecuánime de que todos los mundos y las distintas circunstancias de cada persona, puedan convivir a la vez y en paz. Sin que nadie haya de renunciar absolutamente a nada por convivir.

La convivencia real nace de la voluntad de las personas de coexistir libres en diversidad. Toda esa pluralidad no es ni compacta, ni uniforme. Más bien es un educado gallinero que soberanamente acepta callar, atender y guardar silencio cuando hablan las otras personas porque sabe que cuando ella hable guardarán silencio y la escucharán.  Así de sencillo. Sin que ello y lo remarco, signifique haber renunciado nadie a nada.

Es por ese motivo que me genera alarma escuchar de nuevo la frase “están rompiendo la convivencia” porque creo que lo que pretenden es lanzar la santa contraseña que active a los de siempre. Los que añoran aquella convivencia que fue, una, grande y libre, con la que alguien por la fuerza uniformó durante años la diversidad.

Lo que de natural nunca fue uno no se puede acusar a nadie de romperlo.  Así que cuando escuchemos la frase “están rompiendo la convivencia” estaremos al corriente de qué piensa quien lo dice, que es lo que tiene en mente, y del tipo de convivencia que nos habla, una convivencia uniformada, impuesta. En ningún caso se estará refiriendo a la convivencia surgida del compromiso de la vida libre y diversa.

No negaré que un gallinero educado puede seguir siendo algo bullicioso pero reconozcámoslo es lo natural, lo saludable democráticamente hablando.  Sabemos que hay quien trabaja intensamente por una convivencia resignada, obligada, silenciosa, que no replique, y cuando la diversidad en estado libre ocasiona ese natural y saludable efecto gallinero, ese alguien, con nula predisposición democrática, lo califica de descontrol, de mal gobierno, y lanza la falsa amenaza “se está rompiendo la convivencia”. Algo que de natural no preexiste y que únicamente surge cuando la convivencia representa un autentico beneficio para absolutamente todos los que libremente quieren convivir. 

Convivencia la palabra que abrevia el utópico y aún no normalizado “vive y deja vivir”. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Case history del primer Metaverso

Lliure pensament

L'Electroma que és?